El reparto de nominaciones para el Martín Fierro 2011 dejó en claro ayer, una vez más, que los años pasan y el premio conserva inalterables sus fórmulas, sus mañas, sus reglas y sus equívocos. Cada temporada, para esta fecha, se plantea un juego de necesidades recíprocas entre Aptra y el mundillo televisivo y cada lista de candidatos es el resultado del consenso implícito y no escrito entre ambas partes.
De un lado, la entidad organizadora se asegura la asistencia casi perfecta de las figuras de mayor peso mediático, garantiza exclusividades (como ayer) al canal encargado de la transmisión de la fiesta y se esfuerza por exhibir ese logro como muestra de legitimidad. Del otro, los destinatarios del premio terminan reconociendo a Aptra como interlocutor válido y se preparan para su fiesta anual de camaradería en la que, saludos, chismorreos y charlas de ocasión mediante, terminarán ignorando a sus propios colegas ganadores.
Esta conducta impermeable a los cambios no hace más que ratificar la persistencia de una serie de equívocos, reiterados en la víspera:
1) ¿Qué insólito viraje de guión, seguramente imperceptible para los televidentes y los propios hacedores de la historia, llevó a Aptra a nominar a Ciega a citas como mejor telenovela después de haberla premiado el año pasado como mejor telecomedia?
2) ¿Habrá alguna genuina razón artística para repartir otra vez los premios de ficción entre actores protagónicos, actores de reparto y participaciones especiales o estamos una vez más ante la necesidad de sumar la mayor cantidad de nombres posibles para que nadie se sienta ofendido, molesto o menospreciado? Hay categorías con ¡seis! candidatos al premio.
3) ¿Los unitarios y las miniseries se hicieron más flexibles en su extensión? Nos hacemos la pregunta porque en ese rubro aparece nominado Contra las cuerdas , que acaba de concluir un ciclo de 59 capítulos.
4) ¿Desaparecerá alguna vez esa costumbre ya institucionalizada de Aptra de nominar como protagonistas a los actores de reparto? Nadie que haya visto Malparida reconocerá en el papel principal a Selva Alemán, brillante -por otra parte- en su papel episódico. Aptra, de nuevo, es la excepción.
5) ¿Puede creerse que Martina Gusmán, integrante nada menos que del jurado oficial del próximo Festival de Cannes, aparezca nominada al Martín Fierro como revelación? ¿Se justifica revelar como actriz de TV a una figura que ya había ganado el premio revelación por su trabajo cinematográfico... en 2007?
6) ¿No llegó el momento de declarar desierto el premio en el rubro periodístico? Uno de los nominados, Bendita , tiene el mismo perfil autorreferencial que Zapping , integrante de la terna de humor. Allí también debería figurar CQC . Y el tercer candidato, 678 es desde la pantalla de Canal 7 uno de los actores más activos del aparato oficial de difusión y propaganda. Una de sus panelistas, Sandra Russo aparece nominada por su labor periodística, pero hace un tiempo sugirió que había decidido renunciar al ejercicio de esa profesión.
Por lo tanto, parece un contrasentido nominar como potencial candidato a mejor ciclo periodístico televisivo a un ciclo dedicado a descalificar toda opinión diferente a la del Gobierno. La autoidentificación actual de Canal 7 pierde sentido con 678 . Una TV pública, por definición, es y debe ser pluralista.