Para el actor, cada nueva experiencia es distinta de la anterior
-¿Auto, moto, bicicleta, tren, ómnibus o avión?
-Es tan hermoso el hecho del viaje que su medio de locomoción es un modo. Hice todos y no elijo sólo uno, sino el ir.
-¿Le gusta la literatura de viaje?
-Sí, pero me doy cuenta de que hace años no leo en los viajes. Miro, camino, y como camino sin parar y quedo tan exhausto al acostarme tomo el libro y no llego a terminar la primera frase que el sueño me toma.
-Hoy qué preferiría recorrer: ¿Europa o América latina?
-América latina. Me interesa lo que socialmente está sucediendo en la parte sur del continente.
-¿Cómo ahorra en los viajes?
-No, no ahorro, no sé cómo se hace.
-En el avión, ¿qué momento le produce mayor aprensión, el despegue o el aterrizaje?
-No temo para nada al avión, me entrego y confío.
-¿Pasillo o ventanilla?
-Ventanilla.
-¿El viaje inolvidable?
-Todo viaje es inolvidable, no podría escoger sólo uno. Viajé muchos años, desde la adolescencia y con amigos, a Brasil. Esos también han quedado grabados en mí.
-¿Cuál fue su viaje iniciático?
-Todo viaje es iniciático de alguna forma. Siempre el viaje es diferente al anterior y eso lo hace nuevo, iniciático en alguna mirada.
-¿La última tentación de Pauls?
-Viajar a la India, a Portugal, también a Africa.
Nicolás Pauls es actor. Por estos días estrena Shangay, de José María Muscari, en el Chacarerean Teatre (Nicaragua 5565). Además produjo el disco Canciones de cuna, para la Fundación Casa de la Cultura de la Calle, que se acaba de editar.