Palito Ortega: A Charly lo quiero como a un hermano
A pesar del viento, el frío y las primeras gotas de lluvia, más de diez mil fanáticos cantaron a todo pulmón los mejores temas junto a su ídolo, Ramón “Palito” Ortega (70).
A un costado del escenario, detrás de las cámaras y el decorado, su familia siguió de cerca el concierto que revivió cuarenta años de carrera del músico tucumano. Uno de los primeros en llegar fue su hijo Emanuel (32), acompañado por su mujer, la modelo Ana Paula Dutil (38), y sus hijos Bautista (10) e India (5). Enseguida se sumaron al espectáculo Martín –el mayor del clan Ortega– y su hermana Rosario (25).
Su mujer desde hace cuarenta y tres años, Evangelina Salazar (64), aplaudió cada uno de los temas e incluso se animó a subir al escenario y darle un beso. “Palito está en su mejor momento. Como hombre, hoy disfruta de una familia hermosa y de unos nietos divinos. Como artista, se lo ve espléndido”, confesó a la prensa minutos más tarde.
Charly García también sorprendió al público al subirse al escenario para tocar en el piano el hit “Media novia”. “Esta es una canción que solíamos cantar juntos en mi estudio de Luján”, confesó Ortega al final del concierto. Los dos evitaron la polémica: ninguno hizo referencia a los dichos de Migue García, quien dijo que su padre estaba “demasiado medicado” e, indirectamente, acusó a Palito de interponerse en su relación. “Charly me llamó el otro día y me dijo que quería estar en la platea, a lo que contesté que estaba loco. Es un hombre muy talentoso e inteligente. Para mí es un lujo estar con él, sentirme acompañado esta noche por un hermano.”
–¿Cómo estás viviendo este regreso a los escenarios?
–Es un privilegio y una gratificación seguir compartiendo mi música con el público. Me emociona mucho ver cómo la gente se acuerda de las canciones. Hay una nueva generación que no vivió nuestra época y, sin embargo, cantan. Y eso me parece casi milagroso.
–¿Qué te han dejado estos cuarenta años de carrera?
–Tantas cosas… Cuando miro atrás me encuentro con un montón de recuerdos, con una familia que me ha dado grandes satisfacciones. ¿Qué le puedo decir a la vida sino “gracias”? Lo único que sé es que cuando me encuentre con Dios le voy a decir: “Gracias por todo lo que me diste. Esta vida me ha dado mucho más de lo que soñé”.