Documentales que podrían o no ser ciertos y films de animación diferentes
El Bafici tiene acostumbrados a sus seguidores a las sorpresas estridentes, las rarezas, los guiños cinéfilos y las pequeñas curiosidades, siempre apasionantes de descubrir. Este año no es la excepción.
Un dato pequeño pero curioso es que en esta edición hay dos películas dirigidas por nombres ficticios. Por distintas razones, ambos realizadores decidieron asignarse un seudónimo. El primero de los casos lo encontramos en la película Everybody Says Long Live Bobby Holly , un documental rockero que sigue la figura de un mítico músico, que puede ser tan real como inventado. Tan inventado como su documentalista, Fritz Schultze, también conocido como Leo Lagos. El otro caso es el film infantil Eep! , del cual expresamente su directora decide sacar su nombre por diferencias con los productores, figura entonces Ellen Smith y se convierte en el segundo seudónimo de la grilla.
Algo ideal para los amantes de lo más exótico del cine es el estreno del primer largometraje de Marie Losier. La directora francesa, que sorprendió en la edición pasada del festival con el foco dedicado a sus cortometrajes, presenta The Ballad of Genesis and Lady Jaye (hoy 19.45, 25 de Mayo y el viernes, 21.00, A. Belgrano). Locura colectiva con mucho de punk, cirugías estéticas y una buena cantidad de límites atropellados por la conducta de la dupla protagonista, se articulan en este film alrededor de (aunque parezca mentira) una historia de amor. El cine de Marie Losier ya es, a esta altura, una expresión de cómo se pueden construir nuevos parámetros dentro de la pantalla grande, y en esta oportunidad compite dentro de la selección oficial internacional junto a otros 18 títulos.
Si de los focos y retros de este año se trata no se puede pasar por alto a dos de los que expresamente van contra las formas corrientes y el camino acelerado que ha tomado en la actualidad el cine hacia la perfección de la imagen. David OReilly destroza en diez cortos la idea que asocia la "buena" animación a una imagen pulida, perfecta y en tres dimensiones. Sus personajes, o la mayoría de ellos, no están sacados del mundo real, son algo amorfos, híbridos irreconocibles adorables de alguna manera. Y aunque se alejen del parecido fotográfico con el mundo que nos rodea, queda demostrado que son múltiples las maneras de hablar de lo más descarnado de la realidad. Por otro lado, el Foco Súper 8 rescata este formato, suficientemente valioso como para ser llevado a la pantalla grande. En seis programas este foco desgarra la imagen acabada del HD y el 35 mm en escenas que van desde tomas caseras sin autor declarado hasta funciones con múltiples proyectores funcionando al mismo tiempo, pasando por el último trabajo de Ernesto Baca, Mujermujer .
Lo experimental, lo raro y lo simplemente curioso que convive en este festival.