Fue un gesto casi desesperado para que la oposición muestre de una vez por todas los dientes al kirchnerismo y postergue los debates narcisistas de las candidaturas. La convocatoria de Mauricio Macri para que todos los partidos de la oposición se sienten a acordar un documento con políticas de Estado tiene algo de sabor a ultimátum y, a la vez, a utopía electoral.
Hay coincidencias en buena parte del arco opositor que avalan la convocatoria de Macri. Aseguran que éste es el único estratagema posible para frenar la ola cristinista en las elecciones de octubre. Hubo reuniones subterráneas de altos mandos que grafican este espíritu.
Macri venía dialogando de esto con Eduardo Duhalde, Julio Cobos, Ernesto Sanz, Francisco de Narváez y hasta con allegados a Ricardo Alfonsín. El documento de "defensa de la democracia" que suscribieron hace menos de un mes pareció un ensayo para avanzar hacia un acuerdo mayor.
Ayer, Alfonsín reiteró su llamado a "acuerdos con otros partidos para cumplir con objetivos" de políticas públicas en común. Una receta similar a la que expuso horas más tarde Macri.
Hay excepciones a la regla en la adhesión a esta convocatoria: Elisa Carrió, Hermes Binner y "Pino" Solanas no estarían dispuestos a quebrar sus planes personales o traicionar historias partidarias.
"No hay que apurarse, hay que analizar bien la situación y dialogar, pero no a través de los medios", encomendó Duhalde, un eterno tiempista de la política.
En diálogos íntimos el ex presidente incluso llegó a medir la reacción de algunos de sus eventuales contrincantes para dar con el meollo de la cuestión que traba todo tipo de acuerdos posibles: el debate por las candidaturas.
"Lo importante es armar y ganar", dijo Duhalde, al plantear que estaría dispuesto incluso a renunciar a su candidatura si con ello se allana el camino para la construcción de un frente opositor amplio. En la misma línea, se expresó ayer Macri. "Estoy llamando a una mesa sin poner como condición mi candidatura", dijo cuando presentó su convocatoria.
Ya hay arquitectos políticos de este frente antikirchnerista que trabajan en el "paso a paso" y que están convencidos de que hace falta acordar un documento con cinco o seis políticas de Estado común como el primer escalón hacia octubre. Luego llegará el debate por las candidaturas, sostienen. ¿Estarán dispuestos algunos líderes de la oposición a diluir en segundos sus ambiciones personales? ¿Y si ello ocurre, cómo será el mecanismo de selección de un candidato único? Preguntas muy tempranas y molestas, por ahora.
Las encuestas que circularon en las últimas semanas, que marcan que la imagen de Cristina Kirchner crece al ritmo de su velado proyecto reeleccionista, animaron a muchos a dar un primer paso. El futuro inmediato dictaminará si lo de ayer es sólo una ilusión o el comienzo de otra historia.