Intentan demoler el edificio O'Toole y varias construcciones del Distrito Histórico del Greenwich Village para levantar una torre de una altura equivalente a 30 pisos.
Las apasionadas batallas que rodearon el nacimiento del movimiento de preservación de Nueva York hace casi medio siglo parecen ahora recuerdos lejanos. En los últimos años, los desarrolladores fueron socavando la decisión de la ciudad de proteger su patrimonio arquitectónico. El organismo más responsable, la Comisión de Preservación de Monumentos Históricos de la Ciudad de Nueva York, en ocasiones fue acusado de privilegiar esos intereses en detrimento del bienestar de los habitantes de la ciudad.
La propuesta que se presentó a la comisión de demoler varias construcciones en el Distrito Histórico de Greenwich Village se está convirtiendo en una prueba crucial respecto de si esas críticas son certeras.
El Centro Médico Católico St. Vincent solicitó la demolición de ocho estructuras ubicadas en las calles 11 y 12, cerca de la Séptima Avenida, para construir un nuevo hospital y un edificio cooperativo. Las construcciones amenazadas van desde el Centro Residencial de Estudiantes de Enfermería, de 1924, hasta el Edificio O'Toole, de 1963 (foto), uno de los primeros de la ciudad que rompió con el modernismo convencional que se iba sumiendo en un dogmatismo petrificado.
La comisión debe decidir cuál de esos edificios contribuye al carácter de la zona, que es un distrito histórico protegido. Lamentablemente, la solicitud del hospital refleja la idea, perniciosa pero dominante, de que toda construcción que no es un gran monumento histórico ?o que se aparta de los términos históricos convencionales? es indigna de protección. Si se sigue esa lógica, se termina por reemplazar la verdadera historia urbana por una versión diluida. Es censura histórica.
La comisión directiva de St. Vincent espera que se considere que se trata de una decisión exclusivamente práctica. El proyecto consiste en la demolición del Edificio O'Toole para construir en su lugar una torre de 21 pisos para el hospital (debido a la altura poco común de los pisos, equivale a un edificio de treinta pisos.) Y luego la venta de los predios de otros siete edificios del hospital, entre las calles 11 y 12, con lo que se espera obtener 310 millones de dólares para financiar la torre.
Los funcionarios del hospital sugirieron que los preservacionistas anteponen los edificios a las vidas, como si ambos estuvieran en directa oposición. Ese es el tipo de argumentación de los desarrolladores que está arruinando la ciudad. El agregado de hasta cuatrocientos departamentos cooperativos está relacionado con el dinero, no con la salvación de vidas.
Las construcciones existentes que constituyen el área principal del hospital, al este de la Séptima Avenida, no entran en la categoría de grandes monumentos históricos. Hasta los preservacionistas admiten que no vale la pena salvar el Edificio George Link Jr., una insulsa caja de ladrillos de mediados de la década de 1980.
Sin embargo, no es su condición de objetos individuales lo que hace que esos edificios sean importantes, sino su relación con el entramado histórico de la zona. La designación del barrio como distrito histórico en 1969 tenía por fin proteger estructuras modestas como esas. La designación, que se logró luego de poner atención sobre la destrucción que provocaban los proyectos de renovación urbana, fue una afirmación de que el carácter de la ciudad se basa en los pequeños elementos de la vida cotidiana.
La amenaza de demoler el Edificio O'Toole es lo que resulta más alarmante. La construcción que diseñó el arquitecto de Nueva Orleáns Albert C. Ledner tiene importancia como obra arquitectónica y como depositario de la memoria cultural. Se lo construyó para albergar el Sindicato Marítimo Nacional en momentos en que la era de estibadores y marineros mercantes llegaba a su fin. La fachada blanca y las salientes ondulantes están voladas con audacia sobre los pisos inferiores y apuntaban a evocar un viaje oceánico al tiempo que daban un rostro nuevo al edificio. La base vidriada sugiere un acuario urbano.
No hay que amar el edificio para tomar conciencia de su valor histórico. Al igual que el edificio Ledner's Maritime de la Novena Avenida o el Columbus Circle 2 de Edward Durell Stone, el O'Toole representa el momento en que algunos arquitectos se rebelaron contra la estética moderna de la caja de vidrio y se inclinaron por las fachadas ornamentales.
En ese contexto, el Edificio O'Toole forma parte de una compleja narrativa histórica en la que los valores en conflicto siempre compiten por la atención. No es sólo una cuestión de perder un edificio, sino de enmascarar esas complejidades y reducir la historia de Nueva York a una caricatura. En última instancia, es una forma de amnesia colectiva.
En el caso del St. Vincent, el daño no hará más que aumentar con el diseño de esos nuevos edificios cooperativos, una versión falsa y sentimental del pasado. Si seguimos por ese camino, vamos a terminar con el equivalente urbano de un paciente medicado: seguro, aturdido, sin alma. ¿Eso es lo que significa optar por las vidas?