Algo está pasando y lo podemos comprobar en nuestra propia piel. Cada verano parece más tórrido que el anterior. Sensaciones aparte, lo que no falta es la altísima y agobiante temperatura. Sobrevive a la ola de calor gracias a las estrategias más refrescantes.
En la playa
En apenas 30 minutos, el sol puede convertir un plácido día de playa en un infierno dantesco. Nauseas, piel enrojecida, mareos o dolores de cabeza son la delicada forma que tiene tu sistema inmunológico de advertirte de que está tratando de reparar los daños que los nocivos rayos solares causan en tu piel. Por si fuera poco, antibióticos como la tetraciclina pueden agravar el problema.
Tu sombrilla:
Pide pescado. El atún o el salmón pueden ayudarte a darle esquinazo a las quemaduras solares. Lo dice un estudio llevado a cabo por la Universidad de Manchester (Reino Unido). Para aprovecharte de sus propiedades, cómete al menos tres raciones de estos u otros pescados grasos cada semana.
En el parking
Al parecer, el hecho de poder freír sin problemas un huevo en el asiento del conductor del coche es lo de menos. Un estudio llevado a cabo por Ecology Center, un grupo de investigación norteamericano sin ánimo de lucro, afirma que el tórrido sol veraniego provoca que el salpicadero y las alfombrillas del coche desprendan PBDE y phatalatos, dos toxinas capaces de provocar pérdidas de memoria y problemas hepáticos.
Tu sombrilla:
Aparca un poco más lejos. Cuando dejes el coche en un aparcamiento, busca el rincón más inhóspito y solitario. Un reciente estudio de la NASA ha revelado que en los lugares menos transitados de los parkings la temperatura ambiente es sensiblemente inferior a las plantas con más ambiente.
En la pista de tenis
Si te da por demostrar tu pericia con la raqueta mientras el sol muerde, el ozono puede cebarse con tus pulmones.La posibilidad de que se inflamen tus alvéolos, y que te dé un ataque de tos, o que empieces a resollar mientras tratas de devolver esa volea liftada es lo de menos: también puede disparar tu riesgo de desarrollar un enfisema.
Tu escudo:
Madrugar. Cuanto más alto está el sol, más elevados son los niveles de ozono. Lánzate siempre a la pista antes de las nueve de la mañana o después de las seis de la tarde.
En una carrera
De acuerdo: mientras te dejas las suelas enganchadas en el asfalto, delatarías a Ben Laden por una garrafa de agua de 8 litros; pero quizás deberías saber que una sobredosis de H2O puede provocarte hiponotremia, una peligrosa caída de los niveles de sodio en sangre que se manifiesta con nauseas, vómitos, diarreas y dolor de tarro.
Tu escudo:
El control de fluidos. Descubre tu tasa de sudor: pésate antes y después de realizar una hora de ejercicio. Cada medio kilo perdido equivale a medio litro de sudor. Con los números en la mano, repón sólo el líquido que pierdes en cada sesión.