De hoy con algo de ayer. Para esas mujeres, Natalia y Adriana Oreiro tienen lista su propuesta
Noche de misterio. El humo flotaba frente a la puerta principal del hotel Alvear: la escenografía perfecta para Las Oreiro, Natalia y su hermana Adriana, que debutaban en pasarela con una colección inspirada en las películas de Alfred Hitchcock.
Con el estilo de las femme fatal e de sus films, hubo champagne y trufas de chocolate. En el salón Versailles, una alfombra animal print y una primera fila de famosos, amigos de Oreiro, Norma Aleandro, Andy Kusnetzoff, Mónica Ayos, Florencia de la V, Catherine Fulop, Eugenia Tobal y Pablo Ramírez. Eso sí, ningún sospechoso.
Vestidos inspirados en los años 40, a lo Lauren Bacall y Veronica Lake. Adherentes, encorsetados, en satenes que destacan la figura. En colorado y negro, muchos tapados de lana, cuero o charol, siempre con la cintura marcada y volumen hasta la rodilla. Bien de diva.
En el backstage, mientras le pintaban las uñas y le alargaban las pestañas, Natalia Oreiro habló con LA NACION sobre su faceta de diseñadora.
-¿Cómo empezó esta vocación por el diseño?
-Desde chica. Con mi hermana Adriana estudiamos dos años corte y confección. Ella tenía 16 y yo 12. Después ella se fue a vivir a México y se recibió en la carrera de Diseño de Indumentaria. Y yo, en esa época, ya colaboraba mucho en el vestuario de los personajes que encarnaba. Cada vez que hacía una gira de show me diseñaba la ropa. Hasta que un día le propuse que se viniera a Buenos Aires a iniciar esta locura ( se ríe ).
-¿Y cómo se organizaron?
-Ya pasaron dos años y medio desde que vino. En primer lugar hablamos mucho de lo que queríamos hacer, y definir nuestro estilo. Hoy tenemos un taller en Chacarita, con 20 personas que trabajan con nosotros, un único local en Palermo y el mes que viene abrimos otro en Córdoba. De cualquier manera, la idea es que sea siempre una boutique y no un megaemprendimiento.
-¿Cómo definirías el estilo Las Oreiro?
-Es divertido, retro, atrevido. La mezcla de dos hermanas muy diferentes, que en el único punto en el que se llevan bien es creando ropa. Nuestra línea habla de eso, de dos mujeres distintas, con carreras y tiempos diferentes, pero que se complementan bien.
-¿Para qué horas del día diseñan?
-Todas, menos la mañana... Es para la tarde, el cóctel, la fiesta. Es un prêt- à-porter noche. Nos gusta mucho el glamour. No somos jeaneras. No hay ni pantalones ni remeras. Las mujeres siempre vienen a buscar vestidos y tapados, nuestro fuerte.
-¿En qué se inspiraron para esta colección?
-Nace en el cine de los años 40, en Veronica Lake y Lauren Bacall, y las películas de Alfred Hitchcock.
-¿El cine es una gran musa?
-Sin duda. Quizá por ser actriz y amiga de muchas actrices siento que cada prenda es de un personaje de película. Y están pensados desde ese lugar. Nos gusta que la moda acompañe la figura femenina y no de look andrógino.
-¿A qué diseñadores admirás en el nivel local e internacional?
-A un montón. Me encantan Galliano, Thierry Mugler, Marc Jacobs. Pero también Gwen Stefani, porque es una cantante que se dedica a hacer ropa. Y comparto bastante su estilo pin up. También me gusta Bluemarine. Tengo un gusto muy ecléctico, prefiero lo retro, las décadas de los 40 y 50.
-¿Y algún diseñador argentino?
-Muchos, pero el que más me gusta es Pablo Ramírez. Es el que más destaca la femineidad de las mujeres, además tiene un corte y unos moldes increíbles. Además de esa cosa retro donde la protagonista es la mujer y se marca mucho la cintura.
- ¿Quiénes usan tu ropa?
-Es un público muy amplio. Nuestro promedio ronda entre los 30 y 50 años. Pero hay chicas que cumplen 15 o tienen fiesta de egresados y vienen. También, muchas de 60 que se cuidan y tiene ganas de usar ropa atrevida. Las Oreiro no es clásica. Es para las mujeres que quieren sentirse llamativas.
-¿Usarías un vestido con tu firma para una entrega de premios?
-El hecho de que haga mi ropa no significa que no quiera vestirme con otros diseñadores. Pero puede ser que sí o puede ser que no. Soy totalmente independiente de Las Oreiro.
-¿Hay actrices que se visten con tus diseños?
-Sí. Muchas amigas y chicas que de repente no conozco y son actrices deciden vestirse con nosotras.
-¿Querés mencionar alguna?
-No, me da vergüenza porque va a parecer que la estoy usando.
-¿Hacen ediciones limitadas?
-Sí. Y no volvemos a repetir. Hay poquitos vestidos de cada diseño. Son pocas las repeticiones, y eso hace que sea más difícil el trabajo porque hay muchos modelos diferentes.
?¿Le dedicás mucho tiempo al diseño?
-Mucho. Más de lo que a veces quisiera. Nos dividimos las tareas con Adriana, pero los primeros años uno tiene que estar muy encima. Estuve muy ocupada con el diseño del local, la comunicación...
El maquillaje, listo. El peinado, también. Sujeto y tirante. A Oreiro sólo le falta ponerse el vestido ajustado para el saludo final junto a la otra Oreiro. Después de una tarde de ensayos en pasarela, que las prendas estuviesen impecables y hasta la ubicación de cada invitado... para los flashes, toda una star.