Viandas escolares o el desafío de una alimentación sana
Cómo lograr una alimentación equilibrada y atractiva para el chico
En las últimas décadas, el ritmo de vida se ha modificado radicalmente. Basta con mirar a nuestro alrededor: padres y madres que trabajan y un notable incremento de la vida sedentaria, particularmente en los niños, que ya sea por necesidad (no pueden salir a jugar a la calle por temor a la inseguridad) o elección (pasan horas frente a la computadora el televisor) realizan escasa o nula actividad física.
Se unen, así, dos factores que predisponen a que los más chicos no puedan tener una vida del todo saludable. Por un lado, los padres cuentan con poco tiempo para detenerse a organizar dietas sanas; es común que se eche mano de alimentos precongelados, comidas con exceso de grasas y bebidas artificiales. Por otro, los niños se acostumbran a estas dietas y no siempre es fácil modificar el paladar infantil, pero no imposible.
Sumado a eso, entra a jugar aquí otro factor esencial: la escuela, donde los chicos pasan gran parte del día y suelen consumir golosinas y otras tentaciones que les ofrece el quiosco del colegio, por lo general altas en calorías, como los snacks y las gaseosas, lo que sin duda contribuye a un desajuste alimentario.
Escuela y hogar
"El problema no sería tan grave si durante las comidas familiares se prepararan alimentos saludables y equilibrados, pero esto no siempre es así. El ejemplo de los padres es fundamental. Si el niño estuviera acostumbrado a consumir verduras, frutas, carnes escasas en grasas y pescados en forma regular y alternada, el hecho de que durante los recreos coma galletitas dulces, por ejemplo, no incidirá en su desarrollo saludable", explica la licenciada Laura Romano, nutricionista encargada de Pediatría del Hospital de Clínicas.
Si lo que se consumirá durante las horas escolares viene de la casa, las viandas "deberían idealmente reunir todos los grupos básicos de alimentos ?agrega Romano?. Por ejemplo, el clásico sándwich puede conjugar alguna carne más algunos vegetales como lechuga o tomate. También se le puede agregar huevo, que es muy nutritivo".
Se desaconseja el agregado de mayonesa porque no resiste mucho tiempo a temperatura ambiente. Esta podría ser reemplazada por algún tipo de queso untable de bajo contenido graso.
Las frutas también son muy recomendables, así como las barritas de cereales para los más golosos. Los yogures serían una buena opción, pero necesitan refrigeración y ésta no siempre puede asegurarse.
"Para beber, sólo agua mineral o purificada, y en esto soy tajante: las bebidas gaseosas o jugos artificiales contienen, además altos niveles calóricos, conservantes y colorantes que pueden resultar perjudiciales", dice la especialista.
Secuelas de una mala alimentación
Un punto neurálgico es que se debería modificar lo que se ofrece en los quioscos escolares. "Es preferible que no se vendan galletitas rellenas. Las empanadas de carne podrían ser reemplazadas por las de pollo, por ejemplo. También se podrían ofrecer frutas frescas de estación, y si el establecimiento tuviera heladera se podrían vender lácteos y derivados, pero soy consciente de que estos cambios han de ser paulatinos."
Pero las variaciones de la tradicional alimentación de los chicos en la escuela tienen un costado que se debe tener en cuenta y que, en cierta forma, obstaculiza una alimentación sana: muchos de los niños que se atienen a viandas saludables se sienten discriminados por sus pares, acostumbrados a atiborrarse de golosinas y snacks durante los recreos.
"[Por eso] sería bueno crear conciencia en los padres y también en la comunidad escolar, porque en los consultorios estamos viendo una alarmante prevalencia de obesidad infantil, diabetes tipo dos e hipertensión en niños pequeños."
Por otra parte, no es extraño que los consultorios pediátricos deban derivar a los pacientes a tratamientos psicológicos, porque los que tienen sobrepeso no es extraño que se sientan discriminados por su compañeros, dado que, por ejemplo, se ven limitados para realizar actividad física y pueden ser objeto de maltratos", concluye la licenciada Romano.
Para finalizar, es bueno recordar que, como decían nuestras abuelas, "la comida entra por los ojos". Por eso, a la hora de comer, es una buena idea ofrecer presentaciones coloridas, con diferentes sabores y formas, de modo que resulte atractiva y se puedan incorporar a la dieta diaria todos los alimentos necesarios para un crecimiento saludable.