Alternativas para vacacionar con clase y, a la vez, disfrutar de la majestuosa naturaleza.
COSTA RICA (LA NACION, GDA).- Convivir con la densa vegetación de un bosque tropical, solazarse entre exuberantes montañas y acariciar la espuma del mar en playas de aguas mansas son opciones para disfrutar en Costa Rica sin renunciar al lujo y la comodidad.
Clase y ecología no compiten entre sí en algunos hoteles de la llamada Suiza centroamericana, donde el visitante hallará todo lo que necesita para pasar las más inolvidables vacaciones.
Puerto Jiménez
Construido por una pareja de estadounidenses amantes de la naturaleza, el cinco estrellas Lapa Ríos está dentro de una reserva natural privada en Puerto Jiménez. Tiene una vista impresionante hacia la intersección donde el golfo Dulce se une con el océano Pacífico y ofrece lujosas cabañas con techos de palma, provistas con terrazas e íntimos jardines.
Las camas matrimoniales están cubiertas de románticos mosquiteros y las duchas se ubican al aire libre, pero de manera privada, para que el huésped entre en verdadera comunión con el ambiente.
Con observatorio de aves, cabalgatas, kayak, pesca deportiva y tours por el golfo entre los manglares son algunas de las actividades que ofrece.
Guanacaste
Enclavado en una montaña de los bosques de Guanacaste, el hotel Punta Islita ofrece un ambiente íntimo, una excelente cocina internacional y una atmósfera de descanso incomparable.
La piscina está sobre un promontorio desde donde se puede admirar el océano Pacífico. Su arquitectura es colonial con el fin de mostrar lo más íntimo del ser costarricense. Sus exóticos jardines invitan a broncearse, leer, escribir y nadar. Y su spa es un santuario para la relajación y el bienestar holístico, mientras que sus restaurantes ofrecen deliciosa cocina tica e internacional.