Julio Bocca, distendido, contó su nueva obra y habló del Colón
Dijo que el teatro necesita una limpieza y que "alguien la tiene que hacer".
Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer la trastienda de un espectáculo, días antes de su estreno, contada por quien lo dirige, quien transformó la idea en un guión y quien será su protagonista. Ese privilegio tuvo el público que ayer presenció, en la sala Jorge Luis Borges de la Feria del Libro, el diálogo de Julio Bocca, el guionista Elio Marchi y la bailarina Cecilia Figaredo con Pablo Sirvén, auspiciado por adn CULTURA.
La conversación -distendida, que combinó anécdotas, complicidades e información- giró en torno a Felicitas Guerrero: amor, crimen y misterio , la pieza que el 9 de mayo se estrenará en el teatro Opera y que marca el regreso al ámbito público de Julio Bocca, ex bailarín desde hace cuatro meses, ahora como director general.
El nuevo estado de "retiro" de Bocca se llevó buena parte de la charla. El ex bailarín habló de su nueva etapa y de sus proyectos, entre los cuales mencionó la creación de una escuela secundaria de artes escénicas "para educar artistas", dijo.
Y aplaudió la decisión del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, de prolongar el cierre del Teatro Colón para asegurar su restauración completa. "Hay cuestiones estructurales del edificio, pero también problemas en su estructura interna. En el Colón hay maravillosos artistas y técnicos, pero también están los gremios que lastiman todo. Se necesita una limpieza en el Colón y alguien la tiene que hacer", enfatizó.
Una historia real
Durante la mayor parte del encuentro, Bocca, Marchi y Figaredo describieron el espíritu y la forma de la obra interpretada por el Ballet Argentino, que narra la trágica vida de Felicitas Guerrero, que en 26 años vivió desengaños amorosos, un casamiento contra su voluntad, varias muertes cercanas y terminó asesinada. "Es una historia real que da la posibilidad a los bailarines de crear personajes", se entusiasmó Bocca. Según recordó Marchi, se dice que el fantasma de Felicitas aparece todos los 30 de enero en la iglesia del barrio de Barracas que sus padres hicieron construir después de su muerte.
Con coreografía de Ana María Stekelman, música de Sergio Vainikoff y una escenografía de Tito Egurza que combinará proyecciones y espacios virtuales, la obra unirá ballet contemporáneo y clásico. Estrenada el sábado pasado en el teatro El Círculo de Rosario, estará en Buenos Aires hasta el 18 de mayo, irá el 24 y 25 a La Plata y luego viajará a Madrid.
"Es una gran responsabilidad interpretar a Felicitas Guerrero. Es una mujer argentina que siendo muy joven vivió acontecimientos muy fuertes, con una vida muy rica", dijo Figaredo.
Marchi, también actor y productor, resumió: "Es la personalidad de una mujer avasallante. Hubo que construir una historia que se pudiera entender a través del movimiento y sintetizarla en una hora y media sin usar palabras".
"Estoy muy contento. Se hizo un trabajo que se entiende. Siempre me siento del lado del público que viene por primera vez a ver ballet y trato de que sea lo más simple posible", dijo Bocca, quien contó que esta vez decidió alejarse del trabajo durante sus primeras etapas. "Aprendí que hay que dejar trabajar al coreógrafo. Preferí llegar al final para tener una visión más fresca", dijo, y agregó enseguida otra razón: "Después de la despedida, me costaba entrar al estudio. No tenía ganas de estar allí".
Sin embargo, su llegada, contaron sus compañeros, trajo varios ajustes, redujo partes de la obra y dejó consejos para los intérpretes.
Visiblemente distendido, el ex bailarín contó que acaba de estrenar oficina en el teatro Maipo y que, a pesar de que los viajes y las reuniones no han cesado, ahora los enfrenta de otro modo. "Hago muchas cosas, pero más tranquilo. No extraño nada", dijo. "Estoy en proceso de incorporarme a la sociedad, hacer una vida normal", contó con sencillez.
Su retiro del escenario no se vive igual en el Ballet Argentino. "Lo tomo como una nueva etapa. Es un proceso interno que aún atravieso. Es difícil, porque Julio es Julio. Tiene una luz propia y una energía mágica", dijo Figaredo. "A la gente también le está costando no verlo en el escenario", aportó Marchi.
Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION