El director vuelve al primer coliseo porteño con La flauta mágica, luego de una década de casi total alejamiento de lo que alguna vez consideró su hogar
Sergio Renán apura el segundo café de la mañana en el comedor del personal del Teatro Colón. Debe ser el sol, que se las rebusca para entrar en ese subsuelo, lo que atrae al régisseur hacia este lugar. Allí es fácil encontrarlo cuando no está ensayando. Una de las mesas cercanas al ventanal funciona no sólo de fuente de reabastecimiento sino de sala de reuniones con el equipo artístico que armó para la puesta de La flauta mágica -que subirá a escena el domingo-, ópera que marca su regreso al Colón luego de diez años. Y es casi un regreso en todo sentido, ya que desde 2001 no dirigía una puesta (la última fue Lady Macbeth de Mtsensk ), pero además casi no había ido ni como espectador, salvo cuando se tentó con el Jonny Spielt Auf que Marcelo Lombardero montó en 2006.
-¿Cómo sentís este regreso? [Renán se empecina en el tuteo]
-¡¡¡¡Uf!!!! Es una sucesión de sensaciones, imágenes y emociones que se renuevan, se alternan, se neutralizan, se potencian. Tremendas todas. Es que para mí éste fue el espacio de mi vida durante más de nueve años [fue director general y artístico entre 1989 y 1996, y desde 2000 hasta noviembre de 2001], además de una casi completa continuidad de vínculo que tengo con el teatro desde los cinco años, cuando mi hermana me traía a ver ópera. Este siempre significó para mí un lugar donde a la belleza se le suma la magia, imaginate. Además, si hubieses visto el reencuentro que tuve con la gente, te habrías dado cuenta de que es amor.
Fue tanto lo que puso de sí puertas adentro que, no de manera directa pero sí de forma tangencial, Renán le encuentra cierto hilo conductor a su primera partida -"muy traumática" para él- con la pancreatitis que lo tuvo en jaque unos meses después. Fue entonces algo deliberado que durante los años que siguieron intentara no vincularse con la información cotidiana del Colón, ya que la que le llegaba no hacía más que lastimarlo. "Todo o casi todo lo que escuchaba eran malas noticias. Eso hacía que yo potenciara esa necesidad de no enterarme, pero más allá de lo que podría definirse como una defensa racional para lo que me quedaba de vida había aspectos de tipo fóbico que me vinculaban al teatro; por ejemplo no mirarlo, pasaba en auto por el frente y miraba para adelante, con la vista fija. Lo que allí sucedía era la degradación de algo que me había costado muchísimo colocar a un nivel aproximado de lo que yo quería", explica Renán su mirada sobre su primera gestión.
Después tuvo un breve paso como asesor y en 2000 volvió para una segunda gestión que quedó trunca en noviembre de 2001, cuando el cúmulo de incumplimientos con los artistas extranjeros, sobre todo, volvió su tarea insostenible. Así y todo recuerda esa última temporada como la mejor de las que programó.
-Igualmente desde entonces, periódicamente, suena tu nombre como posible director... ¿No te seduce la idea de volver?
-Destinar lo que puede definirse -sin dramatizar- como la última etapa de mi vida a resolver despelotes, a vivir discutiendo y a ejercer la diplomacia y la autoridad supone destinar mucho más tiempo del que quiero y necesito frente a lo que sé hacer mejor y que me da una posibilidad de disfrute, como dirigir. Este es un Colón que necesita recuperar el orgullo de la pertenencia, el placer del trabajo, el nivel de orden que necesita un teatro lírico, y, por el deterioro que sufrió, va a necesitar un buen tiempo para reponerse.
Para Renán es sintomático: cuando está desesperado por los problemas que de pronto aparecen en una producción grande y compleja como la que encaró esta vez, cuando se siente definitivamente mal, la música es lo único que lo recupera y hasta se anima a decir que es feliz. Entonces, ¿para qué más embrollos? Suficientes con los que pueda tener en este momento de aguas aquietadamente tensas en el Colón. De hecho, la Orquesta Estable tuvo dudas sobre tocar o no en producción y llegó a los ensayos con más demora de la recomendable: "Igual, me tranquiliza que el director Frédéric Chaslin es también compositor de óperas, lo cual revela un gusto por el género que no todos los directores suelen tener".
-¿Tuviste que resolver muchas situaciones complejas?
-Te puedo decir que he encontrado una predisposición excelente tanto de parte del director como de todos los sectores involucrados -es cierto que con diferentes niveles de capacidad- pero en todos los casos han demostrado gran interés en que esta Flauta mágica salga bien, teniendo en cuenta que tiene una concepción particularmente demandante. Igualmente te tengo que aclarar que del mismo modo que no leo los diarios para sufrir menos, con los conflictos del Colón trato de enterarme sólo de lo inevitable. Suelo seleccionar de la realidad aquello que no me paraliza. Mi premisa es ya me enteraré , mientras tanto me hago la idea de que estoy en Suiza o en Viena.
-Hablaste de una puesta demandante. ¿Más de lo habitual?
-Sí, por mi índole de director cinematográfico. Con esta historia no podía no poner en juego al cine, ya que La flauta mágica tiene escenas que son absolutamente teatrales e imágenes vinculables con las proyecciones, el cine y hasta con el dibujo animado. Todo eso conviviendo con los actores, y no digo cantantes porque el tipo de demanda que suelo hacerles actoralmente no es el usual. Y debo confesar que encontré con este elenco un espacio de regocijo.
-¿Por qué La flauta... ?
-Para un régisseur del siglo XXI, La flauta mágica permite que casi los únicos límites sean los de tu imaginación, podés llegar hasta donde querés. Tiene una propuesta de desarrollo imaginativo incesante que se expande, se potencia, con su condición de cuento de hadas. Quizá sea, de todo el repertorio operístico, la obra que más posibilidades ofrezca para un desarrollo casi cinematográfico.
-¿Cómo estás de salud?
-Todos dicen que muy bien.
-¿Vos cómo te sentís?
-Durante los ensayos he hecho todos los personajes; cantado todas las arias; canté dúos, tríos, quintetos, todos los roles; canté con el coro; dirijo la orquesta, las partes filmadas? Debo estar bien...