Entrevista Juan Onofri Barbato Una obra con chicos en situación de riesgo.
El Teatro Argentino de La Plata estrena hoy Los posibles en su sala experimental TACEC. Sin duda esta obra, dirigida por el coreógrafo Juan Onofri Barbato, es el fruto de un proceso de experimentación en el sentido más absoluto de la palabra: el proyecto comenzó con un rumbo incierto en un medio muy pobre y marginal. Cuenta Onofri: “Quería alejarme un poco del ambiente de la danza contemporánea porteña. Me acerqué a una Casa Joven, lugares de reinserción social para chicos con problemas graves, y con un grupo de varones comencé una actividad de juegos deportivos fuertes – yo mismo hice mucho deporte-. Al poco tiempo incluí improvisaciones, ejercicios rítmicos, pequeñas coreografías. Este era mi objetivo: crear una obra con ellos”, dice.
¿Querías sólo varones? No, estaba abierto a ver quién se sumaba. Pero para romper el prejuicio de la “mariconada” en la danza tenía que entrar con algo deportivo y fuerte; esto frenó a las chicas. A los pocos meses propuse a Casa Joven traer a los muchachos una vez por semana a mi propia sala, que está bien acondicionada para ensayar. Fue revelador. Comenzó un trabajo mucho más riguroso, se sumó Alfonso Barón – bailarín profesional- y el músico Ramiro Cairo, que produjo un material musical distinto e inspirador para ellos: ni hip-hop ni cumbia ni música electrónica. Luego se integró Pablo Kun Castro, que hace artes marciales y acrobacia.
¿Cómo apareció la posibilidad de estrenar la obra en el TACEC? Su director, Martín Bauer, me había invitado a fines de 2009 a que creara una obra en 2011, con total libertad para elegir lo que quisiera hacer. Cuando ya habían pasado unos meses de este trabajo, le comenté, con cierto temor, qué obra quería llevar. No dudó en aprobarla y contamos con una ayuda de su parte para gastos de viajes, comida y sala de ensayo, imposibles de afrontar de otro modo.
¿Cuál es la estructura de la obra? A medida que avanzábamos descubrimos que los muchachos tenían una presencia escénica muy intensa y que no tenía sentido forzar un aprendizaje de secuencias coreográficas que les costaría aprender. La obra está atravesada por la presencia de estos cuerpos, que no estamos acostumbrados a ver en un escenario, y que si los cruzás en la calle quizás cambies de vereda. Verlos, digo, en otras dinámicas y en una narrativa fragmentada. Entendí hace poco, por otra parte, que es una obra inacabada porque el proceso está incompleto: nosotros estamos aprendiendo a trabajar con ellos.
(Teatro Argentino de La Plata. Funciones hasta el 13 de mayo).