Entrevista. Ian Atsbury El líder de The Cult llega para tocar en la Argentina.
No tenemos expectativas realmente”. Ian Astbury dixit. Cuidado, sacada de contexto la frase puede incluir un dejo de desinterés, pero en su envase original no hace más que confirmar que para The Cult, venir a la Argentina es un punto importante. Aquí va el agregado: “No tenemos idea de cómo va a ser, siempre es tan diferente. Tuvimos asombrosos shows en Buenos Aires”.
El cantante británico habla desde Los Angeles (antes de iniciar un periplo que además de nuestro país también incluirá México y Brasil) y plantea un afecto real por la ciudad porteña.
“Amo Buenos Aires, amo esa ciudad. Tiene lo mejor de algunas de las mejores ciudades del mundo.” La charla deriva en la relación con el público argentino. Pese a las diferencias culturales con los oyentes angloparlantes, ¿es posible imaginar una conexión tan cercana? Astbury responde y deja un concepto para pensar: “En Europa Occidental y en Norteamérica, los chicos han tenido tantas opciones que su espíritu es diferente. Pero cuando voy a Buenos Aires... Es como la cancha de Boca, y esa zona. Es asombroso, hay mucha pobreza en esa área. Hay gente que tiene realmente muy poco, pero tienen un espíritu increíble. Me hace acordar a donde crecí, en Escocia. Apreciás lo poco que tenés y de ahí sacás ese espíritu, esa pasión”.
Por eso mismo, para el artista la relación puede ser calificada como “fuerte”.Pero los elogios no se terminan en la frontera, sino que se amplían: “Cuando nos preguntan cuál es uno de los mejores lugares para tocar, yo digo Latinoamérica”.
En los casi 30 años de carrera, más allá del lugar que ocupó The Cult a finales de los ochenta y comienzos de los noventa, el punto más alto para Astbury probablemente fue haber sido el cantante de The Doors, ocupando el lugar -de alguna manera- del mítico Jim Morrison. “Cuando me presento con Ray (Manzarek) y Robby (Krieger), la mente se va a otro lugar, se convierte todo en espíritu, en sensaciones, en ese lugar, es profundo”.
Además, deja al pasar un recuerdo de la presentación en Vélez, en el 2004. “Estar esa tarde en una cancha de fútbol, con 50 mil personas, fue simplemente una celebración increíble... y mucho caos, mucho”.
Cuando se dio a conocer la noticia de que Astbury ocuparía ese lugar, muchas voces se alzaron en contra, sobre todo cantantes estadounidenses. Esto le da al inglés la chance de lanzar una crítica general y muy dura.
“Nadie hizo lo suficiente como para ser parte de esa experiencia; no dejaron sus egos de lado como para acompañar a Bryan y Robby en su proyecto. Es curioso, cada uno se preocupa por su propia carrera, yo dejé de lado mi banda para ser parte de eso. Morrison era escocés, irlandés, de ahí venía. Por supuesto que rápidamente aparecieron quienes decían que no estaba calificado, blablabla. Entonces mostrame tu calificación, tus credenciales, tu experiencia, tu habilidad. Porque dicen, ‘es fácil ser el cantante de los Doors’, yo digo ‘¿De verdad?’ Entonces tomen el micrófono. Hice más de 150 shows con estos tipos, pasé tanto tiempo con ellos como Morrison”.