El protagonista de Un tranvía llamado Deseo expresó a lanacion.com cómo es interpretar al agresivo y altanero obrero del clásico drama de Tenesse Williams
Violento, temperamental, intolerante y, sobre todo, machista. Así se puede describir a Stanley Kowalski, el obrero polaco que interpreta Diego Peretti en Un tranvía llamado Deseo , obra en la que comparte cartel con Erica Rivas (su frívola cuñada Blanche Dubois), Paola Barrientos (Stella, su esposa) y Guillermo Arengo (Mitch, su mejor amigo).
En una entrevista con lanacion.com, Peretti abunda en palabras para describir al personaje que todavía está relacionado con Marlon Brando, con sus interpretaciones en teatro y cine hace más de cincuenta años. "Me sorprende que me hayan llamado. me sorprende que todavía no me hayan echado", expresa, con humor, sobre este desafío.
"Stanley Kowalski está acostumbrado a imponer las reglas del juego que él quiere, pero no a través del respeto sino generalmente a través de la intolerancia y del grito. Es vengativo y rencoroso. y es muy apasionadamente amador de su mujer", describe Peretti al hombre rudo y altanero, cuya creación le valió a Tenesse Williams un premio Pulitzer en 1948.
Kowalski parece un ser básico pero su interpretación es un asunto complejo. Es un hombre pasa de ser el marido más considerado a un borracho golpeador, en un salto sin grises. "Hay un proceso de civilización que hace que sobre núcleos de especie humana se vayan agregando capas culturales que logra que las personas puedan convivir. En este personaje, esas capas no están, y sale a la luz algo que está presente en todos los seres humanos, pero que lo fueron adecuando", grafica Peretti al personaje que pasó por diferentes cuerpos alrededor del mundo y en distintos formatos.
Sin embargo, cuando habla de la autoridad patriarcal que rige en la casa de los Kowalski, Peretti remarca: "Yo no soy así, no estoy de acuerdo, lo veo y me causa espanto". "Como hombre, puedo espiar algo de eso que es imposible que yo desarrolle; pero como todo actor, puedo comprenderlo", agrega.
La actitud altanera de aquel obrero, heredada de su pasado militar, y su resistencia a recibir un "no" se vuelven aún más radicales con la llegada de la oscura Blanche Dubuois, su antítesis, quien tiene la capacidad de incomodarlo al punto de llevarlo siempre al límite.
"Blanche, femenina, frágil, muy intransigente, choca ante un personaje que es el emblema del machismo y eso deviene en algo muy trágico", señala Peretti, sin anticipar el final del drama que se centra en esta relación conflictiva y atrapante, en la que la Stella, sometida casi de igual manera a su esposo y a su hermana, poco puede intervenir.
"Es una obra muy violenta psicológica y físicamente. Sin tolerancia y técnica, no se podría llevar a buen puerto y en este elenco existen las dos cosas", resalta el actor sobre el grupo que el director Daniel Veronese y el productor Daniel Grinbank supieron armar y que cada noche se sube al escenario del teatro Apolo.
Cine y TV. Días después de estrenar la obra, Peretti cerró otro proyecto: terminó el rodaje de Un amor para toda la vida , el tercer film de Paula Hernández, en el que compite con Luis Ziembrowsky por el amor de Elena Roger. Mientras tanto, sigue lejos de la televisión, aunque coquetea con volver. "Tengo ganas, pero depende de las propuestas", desliza.