Las familias de víctimas que se organizan para ayudar a otros
Cambiar el dolor por la lucha. En asaltos o intentos de violación perdieron a un hijo, a su novia, a su hermano o al padre. Son gente común que de un día para el otro se encontraron haciendo marchas y fundando ONGs por Justicia.
Las historias parecen calcadas. Son relatos de angustia, dolor, bronca, sueños truncos, ilusiones perdidas. Son familiares de víctimas de hechos de violencia, la mayoría de ellos de casos de inseguridad. Pero son personas que desde el día después de la tragedia se pusieron de pie y cambiaron el dolor por lucha . “Algo tengo que hacer, él o ella tiene que ser la última víctima”, es la frase que todos –aseguran– se repiten internamente, un poco para convencerse y otro poco porque saben que es lo único que los puede llevar a encontrar verdad y justicia. Y con ellas aplacar en algo la presión del dolor que los atormenta.
Ellos decidieron no pelear solos ni únicamente por su caso, sino que crearon organizaciones no gubernamentales (ONGs) para ayudar a otras víctimas a buscar justicia por sus seres queridos.
Aunque no hay estadísticas definitivas sobre el tema, es claro que desde hace 5 años las organizaciones de este tipo se multiplicaron : apoyan a otras víctimas, les dan asistencia psicológica y legal, impulsan los casos en la Justicia y actúan a nivel nacional o regional, como la Asociación de Víctimas del Delito de Mar del Plata.
En este trabajo fueron pioneras las Madres del Dolor, desde 2004. La entidad es presidida por Viviam Perrone, quien el 8 de mayo de 2002 perdió a su hijo Kevin (14). “Extraño a mi hijo como el primer día, pero la lucha con otras madres y pelear por otros le permite a una mamá que la pena se lleve de diferente manera ”, dice Viviam.
Otra de las pioneras fue AVIVI, asociación de víctimas de violación. Ellas lograron que muchas mujeres se animaran a denunciar sus casos.