Las Islas. La obra que dirige Alejandro Tantanián se centra en un texto de Carlos Gamerro y hace eje en las Malvinas.
La Temporada 2011 del Complejo Teatral de Buenos Aires sigue agregando estrenos, y este fin de semana será el turno, en el Alvear, de Las Islas , dirigido por Alejandro Tantanián, en base a la novela homónima del escritor argentino Carlos Gamerro. La propuesta congrega un elenco de 14 actores encabezados por Luis Ziembrowski, Diego Velázquez y Analía Couceyro, más cinco músicos dirigidos por Diego Penelas.
“Es una puesta sencilla, aunque es cierto que quisimos medirnos artísticamente con una estructura que no es la del teatro independiente. Permitirnos subir el techo de nuestra imaginación”, explica el director.
En Las Islas Tantanián versiona la novela que Gamerro editó en 1998. El título remite a las Malvinas, que son vistas como un espacio mítico al que se vuelve en un ficticio año 1992, a través de caminos espurios, reflejando lo peor del neoliberalismo de los años ‘90. Esta versión teatral, recreada con el acompañamiento del mismo autor, pone la lupa sobre las heridas aun vigentes de la guerra.
“En principio, la novela y la obra de teatro no intentan una veracidad histórica -aclara Tantanián-, trabajan sobre hechos de la realidad reciente, pero en un plano de ficción. Yo no creo que estemos tan distantes de la Guerra de las Malvinas y del ‘menemato’: si vemos en la política actual quiénes son los líderes de la derecha o si pensamos en lo que se ha hecho con respecto a la Guerra, que es como un material radiactivo que nadie quiere agarrar ni por izquierda ni por derecha, me parece que estamos hablando de cosas que aún siguen en vigencia.” “Una de las cosas que nos ocupó -agrega- fue no caer en un lugar paródico desde la actuación, y elegimos centrarnos en la contemporaneidad y trabajar con los cuerpos realmente atravesados por estos temas. Es la primera vez que me pasa que un elenco imanta tan decididamente alrededor de un material, han defendido sin egoísmos la voz que tiene la obra”.
¿Cuál sería esa voz particular de “Las Islas”? Me parece que es la primera vez que se escucha en el teatro la voz de los ‘90 con la furia y la violencia que esa voz tenía, principalmente al escuchar al personaje que encarna Ziembrowski, Tamerlán, una suerte de condensación poética nefasta de lo que era ese discurso, se escucha algo fascinante y repulsivo. Hay algo de esa zona reactiva del texto que es único, y permite pensar en el cruce de teatro y política de manera diferente. Lo que tiene de extraordinario el texto de Gamerro es la amoralidad, una libertad absoluta de hablar sobre cosas que son incómodas de decir y de escuchar, y eso nos parece que genera pensamiento en el público. La obra es una posibilidad de pensar la política argentina, como yo la veo: un campo minado, lleno de suciedades.
La novela se plantea como un thriller, ¿fueron por ese camino? No, si bien en la novela Felipe Félix es el personaje que tiene un lugar de pensamiento e investigación soslayada, en la obra de teatro no tomamos la línea policial, nos decidimos por desarrollar la segunda trama de la novela, en la que Felipe Félix -encarnado por Velázquez- bajo el pedido de Tamerlán, investiga sobre el paradero del hijo de éste, desaparecido en Malvinas; y a la vez va recuperando su propia memoria perdida sobre la guerra, algo que nosotros agregamos.
¿Cómo pensás que reaccionará el público? El espectáculo tiene momentos de mucha conmoción, de reacción airosa y de empatía. Es un trabajo que la gente más joven va a disfrutar, porque tiene un condimento de humor muy al límite. Pero además, una banda de música que suena fuerte. Es un espectáculo que nos representa a nosotros, una franja etaria amplia que va desde los 19 a los cuarenta y pico. Sin embargo esta historia es atractiva para todo tipo de espectador, y me parece muy importante que se dé en un teatro público.