Se inicia la temporada con coreografías de Stekelman, De Chapeaurouge y Dai Chee Chang
A priori, el programa con el cual hoy el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín abre la temporada tiene lo suyo. Por lo pronto, desde la óptica de la diversidad, aparece un panorama sumamente ecléctico. Habrá desde una coreografía de Ana María Stekelman, toda una señora clásica del contemporáneo, hasta otra de Mabel Dai Chee Chang, cuya formación abarcó técnicas como el yoga o el tai chi chuan, y otro trabajo de Elizabeth De Chapeaurouge (pronúncielo como pueda), figura importante en lo que hace a la comedia musical vernácula, el jazz y el tap.
"Es un gusto ver a un cuerpo de baile tan bien preparado como el del San Martín, haciendo cosas tan diversas. Desde otra perspectiva, la musicalidad de las tres coreografías son tan distintas que, seguramente, va a resultar muy grato para el público." La que habla es Elizabeth De Chapeaurouge, una de las responsables de este tríptico. Es la primera vez que ella dirige al Ballet que comanda Mauricio Wainrot. Su propuesta se llama Gershwin y la realizó en base a Rhapsody in B lue en versión interpretada, hace muchos años, por Jorge Navarro y Baby López Furst, según arreglos de Ernesto Ascher. "Un neoclásico con toques del jazz del cuarenta", dice ella.
Pero mucho antes de que la obra tomara cuerpo (y movimiento), vino el llamado de Wainrot convocándola. "Me sorprendió mucho la invitación -reconoce-. Hace años que soñaba con trabajar para un ballet y, de golpe, vino la propuesta. Como somos de distintas escuelas de la danza, la sorpresa fue mayor. De hecho, ni me conocía con Mauricio."
-A esa convocatoria ¿se la puede interpretar como un reconocimiento de la danza contemporánea hacia el mundo del musical? Parece que entabla un puente entre mundos que, tanto desde el formato de producción como en lo que hace a sus públicos, son muy distintos
-Puede ser. Sí es cierto que las diferencias entre un mundo y el otro son muchas. De hecho, los intérpretes del Ballet son bailarines de escuela, tienen años de estudio y poseen una fuerte disciplina de trabajo. El mundo del musical está habitado por gente que se ha formado en diferentes lugares y que van captando de un maestro y del otro. En estos últimos tiempos te podés encontrar con mucha gente ansiosa por bailar, pero que no tienen el hilado fino del movimiento. Este último aspecto lo noté claramente ensayando acá, en el San Martín, rodeada de gente obsesiva por la forma. Eso, en la comedia musical, no pasa. Por otro lado, es lógico que no suceda porque son bailarines que se tienen que formar solos en clases que no siempre pueden pagar.
-De alguna manera, es la diferencia entre un elenco estable y carreras individuales en las que la formación dependerá de la disciplina de cada artista, sus posibilidades económicas y el desarrollo del circuito.
-Cierto. Sumado a eso, el bailarín del musical también tiene que tomar sus clases de canto y de actuación. Todo eso es carísimo. Y cuando pegan algo (por ejemplo, en la televisión), están enganchados en una vorágine que les impide tomar clases.
La dama del tap
Elizabeth De Chapearouge hizo las coreografías de espectáculos como El joven Frankenstein, Hairspray, Cabaret, Aladín, Houdini, El violinista en el tejado y Peter Pan , entre tantas otras. Es docente y, como alumna, estudió tanto aquí como en el extranjero. Para alguien que viene de ese "vecindario", el Teatro San Martín puede resultarle un lugar ajeno. Sin embargo, a la convocatoria para dirigir el Ballet Contemporáneo, se le sumó otra. Es que en el mismo escenario de la sala Martín Coronado hará la coreografía de El burgués gentilhombre , la versión de Willy Landín sobre la obra de Molière que se estrenará en unos meses.
"Willy Landín había visto Jazz, swing, tap, le gustó mucho, y ahora me llamó para este espectáculo. Seguramente, será muy interesante trabajar con él porque es una persona muy talentosa. Por otra parte, me permitirá volver a trabajar con Enrique Pinti, con quien hicimos Hairspray y, recientemente, Antes de que me olvide", cuenta sentada en uno de los halls del San Martín.
Su método de trabajo consiste en pasar horas y horas escuchando la música; reparando en cada instrumento, en cada compás. Una vez que tiene la música en su cabeza toma un papel y, casi como una arquitecta, dibuja la planta del escenario. Allí, garabatea las formas que quiere armar con las indicaciones de las posiciones de pies y de las personas en un plano cenital. "Después, claro está, viene el largo período de prueba y error", señala. Todos esos libros (especies de storyboards o "biblias", como los llama), están guardados en su casa. Ahí están los movimientos detenidos de infinidad de comedias musicales y, ahora, el de su primer montaje en el Teatro San Martín.
Durante este año, la seguidilla de trabajo tendrá una escala española. Allí montará algunas coreografías sobre un espectáculo basado en temas de Joaquín Sabina que se llamará Más de 100 mentiras . Seguramente, ese montaje vendrá a Buenos Aires.
-¿Nunca pensaste en cambiarte el apellido?
-¡Mi apellido siempre fue complicado! [se ríe]. Una vez pensé en cambiármelo, pero no lo hice. En televisión o en radio siempre me preguntan bien la pronunciación para no equivocarse al aire. Pero cuando lo traducís es fácil: sombrero rojo.
Y la dama del pelo rojo vuelve al ensayo.
CUANDO EL MOVIMIENTO SE CELEBRA FESTEJANDO
"La danza es la celebración de lo que nos hace humanos. Cuando bailamos, usamos de una forma muy natural los mecanismos de nuestro cuerpo y todos nuestros sentidos para expresar alegría, tristeza, aquello que nos toca el corazón. La gente baila para celebrar los momentos cruciales de sus vidas y nuestros cuerpos llevan el peso de la memoria de todas las experiencias humanas posibles".
Quien escribió estas líneas es Anne Teresa de Keersmaeker, la gran coreógrafa de la compañía Rosas que hace unos años bailó en el Presidente Alvear.
Por otra parte, es el texto que, a pedido del Comité de Danza del Instituto Internacional del Teatro, escribió para celebrar el día internacional de la danza que se celebrará hoy. La fecha fue establecida en 1982 como homenaje al nacimiento del gran maestro y coreógrafo Jean Georges Noverre, creador del Ballet Moderno.
"Para mí, bailar es una forma de pensar. A través de la danza podemos encarnar las ideas más abstractas e, incluso, revelar lo que no podemos ver, lo que no podemos nombrar", agrega la gran coreógrafa.
PARA AGENDAR
Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín :
coreografías de Dai Chee Chang, Chapeaurouge y Stekelman Teatro: San Martín (Corrientes 1530). Jueves, a las 14 (entradas a $13). Viernes y sábados, a las 20.30. Domingos, a las 17 (entradas desde $30).